Centro Historico de Guatemala


Vaya al Contenido

Menu Principal:


El Ermitaño del Cerrito del Carmen

SECCIONES > HISTORIA

El Ermitaño del Cerrito del Carmen
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Por padre Bruno, pàrroco del Cerrito

Juan Corz era de un pueblo llamado Jurián de la señoría de Génova.

A principios del siglo XVII, cuando tenía unos 30 años, visitó en traje de peregrino los santos lugares de Jesusalén donde decidió entregar su vida al Señor viviendo como Ermitaño.


Al regresar de Tierra Santa, pasó por Avila (España), la ciudad natal de Santa Teresa, quien había muerto poco tiempo antes de su visita. Al saber los carmelitas de Avila, llamaron al peregrino y al oir de sus labios que no iba a las nuevas tierras para hacer fortuna sino más bien para vivir como Ermitaño le dieron como encargo que trajese la pequeña y preciosa imagen de Nuestra Señora del Carmen, la cual fue mandada a esculpir por Santa Teresa.

El peregrino aceptó el delicado encargo y al preguntar a los religiosos cuál sería el sitio donde debía depositar la sacra imagen, le respondieron: “Ella misma, la Virgen será la que determinará el sitio donde desea ser venerada”. Le recordaron también que la madre Teresa les había dicho que allá donde fuera venerada esa imagen surgiría una gran ciudad.

El ermitaño a bordo de una nave llamada “María Fortaleza”, trajo consigo la bella imagen que, después de varias viscisitudes llegó a Guatemala. Se estableció en el valle de las Vacas y colocó la imagen entre unos peñascos.

En el lugar, se acomodó en dos cuevas. En una de ellas colocó la imagen y la llamó “el nicho de la Virgen” y la otra la utilizó como su habitación, viviendo en soledad y penitencia.

Juan Corz tenía aproximadamente 35 años cuando llegó a Guatemala, de suave y espiritual conversación, bien dispuesto, de hermoso rostro, afable, humilde y comedido.

Los pobladores del lugar empezaron a visitar la imagen de la Virgen, yacordaron construirle una capilla. De esa manera, con el consentimiento de Juan, se eligió el lugar conveniente. Vislumbrado por cierta semejanza entre el Cerro y el Monte Carmelo, que había conocido en su viaje a Tierra Santa, escogió el Nuevo Carmelo en honor a la Virgen María, donde seconstruyó una pequeña ermita con su campanario y una humilde habitación para que el Ermitaño viviera en ella, cuidara de la Imagen y de la capilla.

Lamentablemente, un incendio abrasó todo, pero gracias a Dios fue construida una nueva iglesia para el año 1620, según el dato colocado sobre la puerta de la sacristía.Tenía poco más de 40 años cuando Juan Corz vio cumplida su misión y realizado su sueño: dar a la Imagen de la Virgen del Carmen un lugar digno y definitivo por lo que empezó a dedicarse con mayor entrega al servicio del Señor.

Juan Corz estaba fascinado por la espiritualidad de San Francisco de Asís, con quien sentía tener algo en común: el amor a la pobreza, a la humildad, a la sencillez y a las criaturas, por lo que desea ingresar en la Tercera Orden para vivir en plenitud los valores de la espiritualidad franciscana.

Con el transcurrir del tiempo, el deseo de ser franciscano fue aumentando, por lo que visitó a los frailes de la Ciudad de Santiago, en el convento de San Francisco, sede de la Curia provincial, en la que residía también el padre Comisario, encargado de los asuntos de la Tercera Orden Franciscana. El ermitaño hizo su petición y súplica; el padre Comisario se impresionó por verlo con las barbas crecidas y tan singular. Le respondió abiertamente que no podía darle el hábito por la incompatibilidad existente entre la vida de éstos y de los eremitas, pues los terciarios vivían cerca del convento, se reunían a menudo, lo que no podía hacer un Ermitaño, que vivía apartado y solo.

Pero él quería seguir siendo ermitaño y a la vez terciario, por lo que el padre le aconsejó esperar un tiempo más y rezar mucho. Con el paso de unos meses, el padre Comisario resolvió otorgarle el hábito de la Tercera Orden, y fue así como Juan Corz logró alcanzar otra importante aspiración de su vida, añorada desde años: ser terciario con hábito exterior y vivir pobre y humilde como San Francisco.

La Ermita que Juan construyó fue seguramente diferente. Actualmente,posee una fuerza de atracción excepcional e impacta por su magnitud, por la sobriedad, la sencillez y la armonía de todo el conjunto arquitectónico. La primera e inmediata impresión es su aspecto de fortaleza con una coincidencia entre el barco “María Fortaleza”, el cual condujo al Nuevo Mundo a Juan Corz por lo que podría decirse que las líneas del barco fueron trasladadas al actual Cerro del Carmen.


INICIO | SECCIONES | RED EL CENTRO | EVENTOS | AGENDA | DIRECTORIO | Mapa de Sitio


Patrocinado por COMPUTODO, S.A. | info@centrohistorico.net

Regreso al contenido | Regreso al menu principal